El niño que no debió estar ahí
Prosiguiendo con el tema de la toreromaquia, el domingo pasado sucedió en Colombia un caso para ponerse a pensar: Un “niño torero” de 12 años fue golpeado por un toro de 360 kilos, en un festival taurino en Cali, Colombia.
A diferencia del animal “racional” que es un torero, siento pena y vergüenza por este niño, e indignación contra los padres del infante, que explotan a su hijo hasta el punto de verlo arriesgar la vida en una “tradición” tan retrograda como la tauromaquia.
Debería haber, pienso yo, legislación para evitar estas prácticas, por lo menos, en quienes no tienen la edad ni el discernimiento para decidir ser torero. Es deplorable ver cómo se inculca este mal llamado “arte” a menores que no pueden negarse, predicando violencia y sed de sangre entre quienes se supone son el futuro de la humanidad.
Para pensar, definitivamente. Yo que ellos, ataba a los papás a un barril y los ponía en medio de la arena, con un toro de 450 kilos, si tal bestia existe.
¡Para que aprendan!









